Vos podes cambiar el mundo

Construir el futuro, evitando la marcha del cangrejo

Estas reflexiones rescatan el espíritu del trabajo que presentaré en las próximas jornadas JATIC en la Universidad CAECE , Mar del Plata y que comparto con Uds en el sitio Academia.edu

Me queda la sensación tras mucho dialogar en las universidades, que se avanza hacia el futuro con la marcha del cangrejo, mirando hacia atrás. Esta sensación, que tiene comprobaciones empíricas mas que evidentes en las prácticas cotidianas en educación superior, me mueve a animar las conversaciones sobre el rol de la universidad en la sociedad del futuro y su inexorable marcha hacia una transformación radical.

Lo hago desde el posicionamiento de quien en los últimos 8 años estuvo abocado a la educación emprendedora y el fomento de prácticas que promuevan el emprendedorismo y la innovación, a partir de proyectos de extensión, investigaciones, elaboración de una publicación digital sobre el tema, intervenciones en escuelas medias, cursos y seminarios, actuación en redes de formadores, formación de formadores, entre otras actividades.

Cuando en los discursos se referencia al pasado de la educación, con cierta reminiscencia romántica de un pasado que no fue tal (recuerdo la caracterización que alguien hizo alguna vez del nacionalismo: “ese sentimiento romántico sobre un pasado que no fue”), casi automáticamente asocio frases, recuerdo lecturas y conferencias, que me posicionan en el futuro. Como dice Kovadloff “somos seres que provenimos del futuro”, allí están nuestros sueños, de allí proviene la fuerza que nos hace andar…casi como ligado inevitablemente a la descripción de las utopías de Galeano, quien reflexionaba poéticamente sobre su fuerza “las utopías nos sirven para caminar”.

Sigo mi recorrido mental e inevitablemente caigo en la definición de emprendedor que hace el profesor Fernando Dolabela “El emprendedor es alguien que sueña y realiza acciones para alcanzar su sueño”, y el papa Francisco en un discurso maravilloso junto a jóvenes, los invitaba a “soñar” y hablaba de la fuerza de los sueños y la necesidad de recuperar los sueños.

 

Ese mismo espíritu llevó a plantearnos el proyecto “La fábrica de sueños” para la escuela media. Y sin ser contemporáneos, todos los discursos confluyen en un espacio común, el de los sueños y el poder de construir el futuro.

Este espíritu emprendedor, habita en todos nosotros y se impone a los modelos con los que queremos delimitar la realidad. “Esto no es una pipa”, muestra una obra de René Magritte haciendo referencia a los modelos y representaciones, que no son la realidad en si, y que muchas veces necesitamos replantearnos, cambiarlos y avanzar hacia un futuro que nadie conoce, pero que todos construimos.

La capacidad de repensar nuestro pensar, de repensarnos como observadores de un mundo que vemos como somos, y no como es. Un espacio de apertura a la diversidad, a la celebración de la otredad, del encuentro, imperativo biológico de nuestro conocer, como nos lega en su obra el prof. Maturana.

En este contexto, necesitamos preparar a nuestros educandos, para que puedan ver el futuro, para que puedan atisbar lo emergente, detectar las fuerzas que impulsan la creación del futuro hoy, para ser parte de esa creación, para no ser pasivos en la vida sino actores y protagonistas de un futuro que todos podemos construir a nuestra manera.

El desafío que se nos plantea es si seremos constructores de un futuro que deseamos, o seremos buenos relatores en ese futuro, de un pasado romántico que no fue, añorando tal vez, volver a las fuentes.

La filosofía nos enseña que en el pensamiento estamos parados sobre hombros de gigantes, la ciencia en su avance demuestra ese salto en altura, la educación superior debe superarse y resignificarse a partir de todo el conocimiento acumulado en su historia pero vislumbrando el futuro y lo que va dándole forma y va definiendo el perfil de profesional que tendrá la posibilidad de protagonizarlo y no tan solo atravesarlo (por mejor que lo haga).

Vuelvo a los sueños y al poder de las utopías, a las conversaciones que necesitamos tener, a la invitación a ese maravilloso ejercicio de conversar (VERSAR CON) y que implica que estando abiertos al otro, mediante la palabra nos transformamos y en ese vínculo que establecemos, abrimos nuevos mundos, percibimos oportunidades, creamos el futuro.

Un cambio cultural, un cambio de paradigmas, una conversación abierta…

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