Retomo la escritura luego de un lapso de tiempo que transcurrió entre la preparación de jornadas en la facultad (Cátedra de Desarrollo Profesional : seringenieros.com.ar), la lectura y otras actividades mas.
Entonces deje de escribir.Es claro que uno está en constante aprendizaje transformacional, porque estamos transformando constantemente el observador que somos y así abriendo posibilidades en nuestro mundo. En ese proceso, nunca estoy acabado, siempre que pienso llegar a algún punto, me encuentro partiendo nuevamente, y vivo el camino de una espiral que define mi trayectoria.
¿Por qué comento esto? Porque me pasa a veces, que espero llegar a ese punto que mencionaba en el recorrido, para luego poder escribir y compartir lo que sintetice y aprendí. Luego me doy cuenta, que lo importante es recorrerlo junto a muchos de Uds, y entonces la conversación es propicia durante el viaje.
Lo mas importante es que nos preguntemos cosas, es que revaloricemos la pregunta por sobre las respuestas. La respuesta es una pausa en el pensamiento. La pregunta es lo que mantiene vivo al pensamiento, como mencionó en una deliciosa charla, la Prof. Josefina Semillan Dartiguelongue (pueden escucharla aqui) “recuperemos ese filósofo nato que habia en nosotros al comienzo de nuestra vida”, aquel que acostumbraba a encadenar un grupo de ¿Por qué? y que dejaba a nuestros adultos sin respuestas.
Como ejercicio para esto, necesitamos reflexionar sobre el modo en que pensamos, analizar el pensamiento crítico (ejercicio que practicamos en las jornadas en la Facultad que enlacé al inicio), y pasar a la práctica de la pregunta esencial, tenemos que ejercitarnos en realizar preguntas y en cómo formularlas, para facilitar mejorar nuestro pensamiento y contribuir a la mejor calidad de vida en nuestra sociedad.
Entonces, mi propósito en este breve post, es transmitir la necesidad de preguntarnos mas, de dar mas lugar a la pregunta que a la respuesta, encadenar nuevas preguntas que dinamicen el pensamiento y al hacerlo también le damos lugar al otro. La humildad de quien pregunta, que reconoce que no sabe, que está incompleto, le da lugar al otro para llenar nuestra incompletitud. Es allí donde puede haber conversacion, donde ambos podemos versar juntos alrededor de una cuestión, reconociendonos simétricos en dignidad.
Y en el juego de las conversaciones, en la relación de cada uno con la cuestión o cosa, se abren las posibilidades, construimos nuevas realidades y consensuamos acción.
En el centro de todo, la actitud del niño, la pregunta que no es inocente, que mueve el mundo, el interminable encadenamientos de ¿Por qué? , que nos deja sin respuestas y nos impulsa a pensar.
¿Cómo lo ven ustedes? ¿Están mas centrados en tener muchas respuestas y dejan de lado en su discurso cotidiano a la pregunta?

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